10 jul 2009

Se acaba el petróleo



Por Fernando Ballenilla, profesor de Didáctica de la Educación Ambiental, Universidad de Alicante. (El Ecologista, nº 4o, verano de 2004, págs 20 y 21)


La noticia del agotamiento del petróleo en realidad no es nueva, aunque sí desconocida para mucha gente. Ya en 1949 King Hubbert, vaticinó, en la revista Science, la poca duración de la era de los combustibles fósiles. Fue el primer geofísico en hacerlo.

Hubbert era en esa época un empleado de Shell, contratado para estudiar sus pozos y hacer predicciones de explotación. Se dio cuenta de que las explotaciones de los pozos seguían una pauta concreta. Tras un pausado comienzo se ponían a producir (léase extraer) exponencialmente hasta que llegaba un momento en que cesaba ese progreso exponencial, y a partir de ahí la producción disminuía, al mismo ritmo que en la subida, hasta que se agotaba el pozo. Más adelante vio que se podía aplicar esa misma pauta al conjunto de campos de su compañía, y para más inri en 1956 vaticinó que la producción de EE UU alcanzaría su cenit en 1970, declinando después rápidamente. Naturalmente le trataron de lunático hasta que en la década de los 70 la producción se comportó como él había previsto, dando como resultado el progresivo agotamiento del petróleo en EE UU y que en la actualidad tenga que importar cerca del 60% del crudo –y entre el 80 y 90% de aquí a 10 años–. A partir de entonces se le empezó a
considerar en su país, e incluso fue asesor energético del Gobierno de EE UU algunos años. Durante esa época apoyó la energía nuclear, pero abandonó la opción cuando se percató de lo irresoluble del problema de los residuos.

La gráfica la realizó Hubbert en 1971 y se publicó en Scientific American. Se trata de una proyección de las reservas mundiales de petróleo y de su agotamiento. De esta gráfica resaltan dos cosas:

a) Que aunque prácticamente se duplicasen las reservas disponibles, solo se tardaría una década más en haber consumido el 80% del total del combustible.

b) Que el pico de máxima producción coincide con el agotamiento del 50% del combustible. De ahí la importancia del suceso. Cuando se alcance, eso significa que a partir de ahí sólo es posible el descenso.


Pues bien, nos encontramos ya en 2004, y las previsiones de un notable grupo de científicos independientes llevan advirtiendo desde hace tiempo que estamos prácticamente en el cénit de la producción petrolífera, confirmando en términos generales las previsiones de Hubbert y las noticias menos independientes de Shell y Exxon. Si como resultado de decisiones políticas,
una vez en el pico, se sostiene la producción, entonces el pico se convierte en una meseta, y la producción, en vez de caer, se mantendría (esto, para algunos analistas, ya está ocurriendo desde el año 2000).
Imaginemos la siguiente situación: un depósito con mil litros de agua. Ese depósito puede tener un grifo o cien, los que queramos. El que pueda cubrir la demanda no está en relación con lo que queda en el depósito, sino en relación con el número de grifos. Durante una temporada, si el número de grifos es suficiente, dará la sensación de que queda mucha agua en el depósito, cuando lo que en realidad está ocurriendo es que se está agotando a más velocidad. El problema será que el agotamiento, cuando se produzca, dejará de golpe con dos palmos de narices muchas más expectativas de obtener agua.

Los países de Oriente Próximo han invertido mucho en infraestructuras (grifos), de manera que podrá mantenerse la ficción de petróleo para rato durante cierto tiempo, pero con unas terribles consecuencias: tendremos una meseta en vez de pico y, al salir de la meseta, habrá un precipicio, con caída al vacío, en vez de una más o menos suave pendiente. Y esto es así porque el área bajo la curva no puede variar, ya que representa las reservas de crudo existentes (en el ejemplo anterior la cantidad de agua que hay en el depósito). La decisión de mantener artificialmente la producción implicará un declive más rápido, con consecuencias más catastróficas desde el punto de vista social. Y éste parece que es el tipo de huida hacia delante que está poniendo en práctica EEUU con su guerra en Iraq: mantener los grifos abiertos para hacer frente a la demanda durante el máximo tiempo posible.

No hay comentarios:

Publicar un comentario