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31 ene 2010


Antonio Escohotado (Carta Blanca)

He aquí un interesante programa de TV, a modo de documental o debate didáctico, que trata en profundidad el tema de las drogas en lo que se refiere a su persecución, prohibición y penalización, con aportaciones de diversos expertos en la materia, ya sea desde la perspectiva del Derecho penal, la medicina o desde la experiencia personal de alguno de ellos. Todo ello dirigido y moderado por Antonio Escohotado.


1ª Parte:




2ª Parte:



3ª Parte:



4ª Parte:



5ª Parte:



6ª Parte:



7ª Parte:



8ª Parte:

Artículo 35.1 Constitución Española de 1978


"Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo."

De la servidumbre moderna


La servidumbre moderna es una esclavitud voluntaria, consentida por la muchedumbre de esclavos que se arrastran por la faz de la tierra.

Ellos mismos compran las mercancías que los esclavizan cada vez más. Ellos mismos procuran un trabajo cada vez más alienante que se les otorga si demuestran estar suficientemente amansados. Ellos mismos eligen los amos a quienes deberán servir.

Para que esta tragedia absurda pueda tener lugar, ha sido necesario despojar a esa clase de la conciencia de su explotación y de su alienación. He ahí la extraña modernidad de nuestra época. Al igual que los esclavos de la antigüedad, que los siervos de la Edad Media y que los obreros de las primeras revoluciones industriales, estamos hoy en día frente a una clase totalmente esclavizada, solo que no lo sabe o más bien, no lo quiere saber.

Ellos ignoran la rebelión, que debería ser la única reacción legitima de los explotados. Aceptan sin discutir la vida lamentable que se planeó para ellos. La renuncia y la resignación son la fuente de su desgracia. He ahí la pesadilla de los esclavos modernos que no aspiran sino a ser llevados por la danza macabra del sistema de la alienación. La opresión se moderniza expandiendo por todas partes las formas de mistificación que permiten ocultar nuestra condición de esclavos.

Mostrar la realidad tal como es y no tal como la presenta el poder, constituye la subversión más genuina.

Sólo la verdad es revolucionaria.

De la servidumbre moderna

Capítulo I: Epígrafe

“Mi optimismo está basado en la certeza de que esta civilización está por derrumbarse. Mi pesimismo, en todo lo que hace por arrastrarnos en su caída.”


23 oct 2009

El contribuyente


Artículo 31.1 de la Constitución Española: "Todos contibuirán al sostenimiento de los gastos públicos..."

¿Pero quién es el contribuyente?

El contribuyente es una persona que trabaja para el Gobierno, pero sin haber hecho las oposiciones a funcionario.

10 jul 2009

Se acaba el petróleo



Por Fernando Ballenilla, profesor de Didáctica de la Educación Ambiental, Universidad de Alicante. (El Ecologista, nº 4o, verano de 2004, págs 20 y 21)


La noticia del agotamiento del petróleo en realidad no es nueva, aunque sí desconocida para mucha gente. Ya en 1949 King Hubbert, vaticinó, en la revista Science, la poca duración de la era de los combustibles fósiles. Fue el primer geofísico en hacerlo.

Hubbert era en esa época un empleado de Shell, contratado para estudiar sus pozos y hacer predicciones de explotación. Se dio cuenta de que las explotaciones de los pozos seguían una pauta concreta. Tras un pausado comienzo se ponían a producir (léase extraer) exponencialmente hasta que llegaba un momento en que cesaba ese progreso exponencial, y a partir de ahí la producción disminuía, al mismo ritmo que en la subida, hasta que se agotaba el pozo. Más adelante vio que se podía aplicar esa misma pauta al conjunto de campos de su compañía, y para más inri en 1956 vaticinó que la producción de EE UU alcanzaría su cenit en 1970, declinando después rápidamente. Naturalmente le trataron de lunático hasta que en la década de los 70 la producción se comportó como él había previsto, dando como resultado el progresivo agotamiento del petróleo en EE UU y que en la actualidad tenga que importar cerca del 60% del crudo –y entre el 80 y 90% de aquí a 10 años–. A partir de entonces se le empezó a
considerar en su país, e incluso fue asesor energético del Gobierno de EE UU algunos años. Durante esa época apoyó la energía nuclear, pero abandonó la opción cuando se percató de lo irresoluble del problema de los residuos.

La gráfica la realizó Hubbert en 1971 y se publicó en Scientific American. Se trata de una proyección de las reservas mundiales de petróleo y de su agotamiento. De esta gráfica resaltan dos cosas:

a) Que aunque prácticamente se duplicasen las reservas disponibles, solo se tardaría una década más en haber consumido el 80% del total del combustible.

b) Que el pico de máxima producción coincide con el agotamiento del 50% del combustible. De ahí la importancia del suceso. Cuando se alcance, eso significa que a partir de ahí sólo es posible el descenso.


Pues bien, nos encontramos ya en 2004, y las previsiones de un notable grupo de científicos independientes llevan advirtiendo desde hace tiempo que estamos prácticamente en el cénit de la producción petrolífera, confirmando en términos generales las previsiones de Hubbert y las noticias menos independientes de Shell y Exxon. Si como resultado de decisiones políticas,
una vez en el pico, se sostiene la producción, entonces el pico se convierte en una meseta, y la producción, en vez de caer, se mantendría (esto, para algunos analistas, ya está ocurriendo desde el año 2000).
Imaginemos la siguiente situación: un depósito con mil litros de agua. Ese depósito puede tener un grifo o cien, los que queramos. El que pueda cubrir la demanda no está en relación con lo que queda en el depósito, sino en relación con el número de grifos. Durante una temporada, si el número de grifos es suficiente, dará la sensación de que queda mucha agua en el depósito, cuando lo que en realidad está ocurriendo es que se está agotando a más velocidad. El problema será que el agotamiento, cuando se produzca, dejará de golpe con dos palmos de narices muchas más expectativas de obtener agua.

Los países de Oriente Próximo han invertido mucho en infraestructuras (grifos), de manera que podrá mantenerse la ficción de petróleo para rato durante cierto tiempo, pero con unas terribles consecuencias: tendremos una meseta en vez de pico y, al salir de la meseta, habrá un precipicio, con caída al vacío, en vez de una más o menos suave pendiente. Y esto es así porque el área bajo la curva no puede variar, ya que representa las reservas de crudo existentes (en el ejemplo anterior la cantidad de agua que hay en el depósito). La decisión de mantener artificialmente la producción implicará un declive más rápido, con consecuencias más catastróficas desde el punto de vista social. Y éste parece que es el tipo de huida hacia delante que está poniendo en práctica EEUU con su guerra en Iraq: mantener los grifos abiertos para hacer frente a la demanda durante el máximo tiempo posible.

3 jul 2009

El mundo ante el cénit del petróleo (Fernando Bullón Miró)



La humanidad se encontró hace algo más de cien años con un recurso único, que le dio la posibilidad tanto de disponer de una fuente de energía muy eficiente, fácil de extraer, transportar y utilizar, como de aprovechar otros recursos naturales y fabricar una gran variedad de materiales necesarios en nuestro modo de vida actual. Pero, sobre todo, ese recurso le permitió incrementar enormemente la capacidad de producir y distribuir alimentos y multiplicar explosivamente la población mundial, desde los mil millones de seres humanos a mediados del siglo XIX hasta los seis mil quinientos millones de la actualidad.

Ese recurso es el petróleo, y es el que ha posibilitado los profundos cambios experimentados por la humanidad en el último siglo, hasta llegar al estado de enorme dependencia de contar con suficientes suministros de “oro negro” del mundo actual. También él es el causante de multitud de problemas, tales como las crecientes guerras y desigualdades, la contaminación de los ecosistemas - lo que incluye el preocupante incremento de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera- y la sobreexplotación de otros recursos vitales en retroceso, como los bosques, las tierras fértiles y el agua.

Sin embargo, pese a los retos que estos problemas constituyen, debidos en última instancia al uso del petróleo, paradójicamente, el verdadero reto al que se enfrenta la sociedad en nuestros días es la irremediable e irreversible disminución en su disponibilidad, según ya venían advirtiendo desde hace décadas los más eminentes geólogos, sin que exista la posibilidad de sustituirlo con otros recursos conocidos, y menos con tiempo suficiente para evitar la debacle.

Esta es la realidad que los grandes poderes mundiales que controlan la política, la economía y los medios de comunicación vienen ocultando, cada vez con mayores dificultades a medida que se va haciendo más palpable. Es también la realidad que castiga cada vez con mayor dureza a la población más desfavorecida de los países pobres, donde se vive al límite y que son los primeros afectados por los desabastecimientos y las subidas de los precios del petróleo.

Este artículo nace para contribuir a la divulgación de la crisis energética global en la que nos encontramos, en el momento en que los expertos en geología y recursos energéticos consideran que se podría estar alcanzando el cénit de la producción mundial del petróleo.

Se aconseja en especial la web crisisenergetica.org , donde existe abundante información distribuida en diversas secciones, artículos traducidos, comunicados y noticias actualizadas, entrevistas, gran número de enlaces a otras páginas relacionadas y un foro de debate con comentarios de personas interesadas en este tema. También en dicha página están disponibles las traducciones al castellano de los boletines de la red ASPO, que integra científicos de diversos países que se dedican al estudio de las reservas petrolíferas, y que tratan de determinar la fecha y el impacto del cenit de las producciones mundiales de petróleo y de gas natural.


La “Curva de Hubbert” y el cénit del petróleo


La producción de cualquier pozo de petróleo a lo largo de su tiempo de vida útil sigue una curva en forma de campana, a la que se denomina "Curva de Hubbert ", Por lógica, esto es también válido para la suma de varios pozos, por lo que la producción de cualquier país, como la mundial en su conjunto, también presentan curvas de producción con forma de campana.

Los costes de extracción son mucho más bajos en el tramo ascendente de la curva que en el descendente, en el que se van necesitando progresivamente mayores gastos y energía para extraer el petróleo de los depósitos que se van agotando, hasta que se llega al punto en que es necesaria más energía para la extracción que la que se obtiene del petróleo resultante de la misma, momento a partir del cual deja de tener sentido continuar la explotación, aunque quede petróleo por extraer. Además el petróleo extraído en el tramo descendente va resultando cada vez de menor pureza. En definitiva, el petróleo es abundante, de buena calidad y de fácil extracción en el tramo ascendente, y escaso, de peor calidad y más costoso de extraer en el tramo descendente.

El cénit del petróleo es el término que se aplica al punto de la curva de Hubbert en el que se logra la máxima producción, y se alcanza cuando se ha extraído aproximadamente la mitad del petróleo existente. Una vez pasado el cenit, la cuesta por la que se desciende en principio tiene poca pendiente (parte superior de la campana), pero después se va haciendo más empinada.


El petróleo en nuestras vidas.


Nuestra sociedad y modo de vida actuales son posibles gracias a la abundante disponibilidad de petróleo, pues está detrás de prácticamente todos los aspectos de nuestras vidas y de todos los bienes de consumo del mundo actual, siendo su presencia necesaria en los procesos productivos tanto en forma de materia prima como en forma de energía, empleada en el transporte y en la fabricación.

La industria, la electricidad, el transporte, la construcción, el turismo, la agricultura, etc. están entrelazados indisolublemente con la producción de petróleo, que es también el principal responsable de los adelantos en medicina, al permitir la producción masiva de medicamentos y el desarrollo de la infraestructura sanitaria como hospitales, ambulancias, y hasta las carreteras por donde circulan éstas. Es también necesario para mantener servicios básicos urbanos como alcantarillado, recogida de basura, cuidado de calles y jardines, servicios de bomberos, servicios de protección civil y policía, etc.

La fabricación de casi todos los productos de uso común requiere del petróleo, que forma parte de todo tipo de plásticos, productos químicos, materiales de construcción, etc., estando presente en casi todo lo que utilizamos a diario, como los componentes internos y cubiertas de aparatos electrónicos, cueros sintéticos, detergentes, productos de limpieza, cosméticos, pinturas, aditivos alimentarios, lubricantes, PVC, aislantes, fibras sintéticas para la ropa, etc.

Y lo más importante, la producción comercial de alimentos se basa por completo en el uso intensivo de petróleo, que fue el que posibilitó la Revolución Verde, es decir, la extensión de la agricultura basada en los regadíos, la mecanización y el empleo de fertilizantes e insecticidas, lo que permitió el espectacular boom demográfico del pasado siglo. La mayoría de los pesticidas agrícolas necesitan del petróleo para su fabricación, y los fertilizantes comerciales se basan en amoníaco, que se produce a partir del gas natural, cuya producción va ligada a la del petróleo. Se necesita petróleo también para el uso de las maquinarias de cultivo, como tractores y cosechadoras, las bombas de agua para el riego, los sistemas de almacenamiento de alimentos como los refrigeradores, y los sistemas de transporte como los mercantes o los camiones. A lo largo del pasado siglo la producción de alimentos y la población fueron aumentando a medida que lo hacía la producción de petróleo.

No debe pues sorprender que si todo el funcionamiento de la sociedad depende de un único recurso, cualquier pequeña variación en su precio haga tambalear todas las economías, y en especial las más débiles, de forma que si el precio sube se generan procesos inflacionarios en todos los países y en todos los sectores económicos.

26 jun 2009

La cara B del sistema


Lo que mantiene al capitalismo es el miedo a la libertad.

El mensaje del capitalismo es: "Vd. límitese a votar una vez cada 4 años, trabaje todos los días hasta 9 ó 10 horas y cumpla las leyes y nosotros le garantizaremos su seguridad". (La cruda realidad nos demuestra que este mensaje es falso, pero tranquilizador si uno ve tanto la tele que es capaz de creérselo).

"Le vamos a poner cámaras hasta en el W.C. y le vamos a vigilar hasta los pedos que se tira (pero por su seguridad). Vea el fútbol, lea la prensa rosa y no se preocupe de nada."

"Con sus impuestos vamos a mantener a la Corona, al clero y al ejército, vamos a fabricar armas y a participar en guerras. Incluso si por todo ello, querido ciudadano, le cae a Vd. alguna hostia, lo hacemos por su bien."

"Si estamos convirtiendo el planeta en un estercolero y el indíce de cánceres y otras enfermedades aumentan cada año en los países que no han querido ser ricos, es el precio que todos debemos pagar por el progreso del que disfrutamos. No piense en ello; pida un crédito y cómprese una televisión de plasma."

"Los inmigrantes son quienes tienen la culpa de todo lo malo que pasa; de los pelotazos urbanísticos, de que millones de horteras se embarquen en créditos que no pueden pagar para comprarse un monovolumen más grande que el de su vecino, ellos tienen la culpa de que la tele presente como modelos a seguir a los futbolistas, famosillos salsatomateros y parásitos de la misma especie y de que el personal admire al que saca pasta sin dar un palo al agua y se ría de quienes dedican su esfuerzo al trabajo productivo... ¡es que hay qué ver qué malos son estos inmigrantes!"

"Aquellos que le dicen que otro mundo es posible, que esto no debe seguir así y que no tiene futuro, son terroristas y antisistema que dan siempre una visión negativa y pesimista del mundo y a los que Vd. no debe escuchar."

"Vd. no piense, no se preocupe por nada, no haga preguntas, compórtese y no proteste que todo le irá muy bien y la vida será muy cómoda y muy bonita".

22 jun 2009

Los cambios económicos y la costumbre


Todos estamos acostumbrados a ir a la playa, tumbarnos en la arena a tomar el sol y a bañarnos en el mar. Todo eso no cuesta nada. Es un bien público y todos lo disfrutamos. No obstante, en el lugar donde vivo hubo un tiempo en que ciertos sectores empresariales hablaron de la necesidad de que el disfrute de ese bien público tuviera un precio. ¿Por qué? Porque al Ayuntamiento le cuesta dinero mantener la playa limpia, mantener en funcionamiento los balnearios y acometer todas la obras de infraestructuras necesarias para el correcto disfrute de ese bien.


Los capitalistas suelen hablar de este modo: "al Ayuntamiento le cuesta dinero". Pero resulta que el Ayuntamiento es la representación objetiva de la sociedad, de manera que a quien le cuesta dinero es a la propia sociedad. Y si es la propia sociedad a la que le cuesta dinero, es la propia sociedad quien debe disfrutarla.


Supongamos no obstante, que esa tendencia se afianza y los capitalistas logran transformar a la playa en una mercancía y se deja en manos de una empresa privada su explotación. A partir de entonces ir a la playa costaría una determinada cantidad de dinero. Supongamos ahora que han pasado veinte años desde que se produjo ese cambio. A las personas que tuvieran quince años les parecería normal pagar una determinada cantidad de dinero por ir a la playa. Les pareceía normal que como la empresa que explota la playa tiene una serie de gastos, cobrara lo que tuviera que cobrar.


Se trata sólo de que observen cómo al cambiar las relaciones sociales entre los hombres, puesto que la transformación de la playa de un bien público en un bien privado es un cambio en esas relaciones, un sector de la sociedad se enriquece (la empresa que explota ese bien) mientras que el sector mayoritario de la misma, la que hasta entonces disfrutaba gratuitamente de la playa, ve mermada su renta disponible. Y la costumbre hace pasar por normal lo que no es normal. Puesto que para la izquierda lo normal es que las relaciones económicas entre los hombres sean socialistas, mientras que para la derecha lo normal es que las relaciones económicas entre los hombres sean capitalistas.


Algo semejante ha ocurrido con la televisión y el fútbol. Antes, al menos en España, eran bienes públicos. Pero con la profundización de la democracia, con la profundización de la libertad, se convirtieron ambos en bienes privados. Lo que sucedió fue que las grandes masas no se movilizaron para frenar esas privatizaciones y la izquierda no lo impidió. Cuando EEUU se disponía a atacar militarmente a Irak, millones de personas salieron a la calle para protestar e intentar impedir esa agresión. Desgraciadamente falta en la gente la conciencia de que las privatizaciones son tan graves como las guerras. Nos despojan de nuestros bienes y nosotros dejamos que lo hagan.


Francisco Umpiérrez Sánchez

20 jun 2009



Si no espabilas de una vez, los medios de comunicación conseguirán que los pocos que todavía no aman al opresor acaben odiando al oprimido, víctimas de una desinformación total y absoluta.

19 jun 2009

Breve análisis del capitalismo

Lo que se promociona, lo que impera, es el individualismo a ultranza, el afán de lucro, el ansia de escalar peldaños en la escala social, aunque para ello haya que pisar a más de uno. Y, desde el poder, se impulsan esos "valores" por la sencilla razón de que la burguesía se hizo fuerte gracias a ellos, domina el mundo, oprime y explota a millones de personas de todos los continentes en nombre de su "libertad de comercio", de su "libertad de explotación"... pero siguen usando la competencia.
La extienden entre los trabajadores que tienen que luchar entre sí por un puesto de trabajo (¡por el derecho a ser explotados!). Y para ello los capitalistas dividen a los trabajadores y a los pueblos por medio del racismo y la xenofobia, multiplican las categorías profesionales y azuzan a la guerra entre profesionales, pagan menos a las mujeres que a los hombres por el mismo trabajo, mantienen una alta tasa de paro (dividen a los obreros entre ocupados y desempleados)...

Francisco Brotons